viernes, 29 de febrero de 2008

Intimidad


Se puede tener, en general, buen o mal temple, mucho o poco, se puede ser -o estar- templado o destemplado. En todo ello intervienen la herencia biológica, el sexo, la edad, las vigencias sociales, y por supuesto el argumento de la biografía.

Es decisivo el hecho de que la sociedad encauza los temples, los "modera" según lo que en cada una de ellas se "espera" -piénsese, por ejemplo, en la expresión de la alegría, más aún del duelo, en diferentes países, incluso en cada una de las clases sociales-. Cada sociedad o forma histórica tiene un temple dominante. Y esto hace que el temple tenga una extraña afinidad con la "patria": exul umbra, el desterrado es una sombra, decían los romanos; el que no participa del temple propio de su sociedad es una sombra antropológicamente.


La educación sentimental. Julián Marías. Alianza Editorial (1993)

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10 comentarios:

Francisco Machuca dijo...

¡Aunar un texto de Marías con el último filme del gran Cukor!Veo que has estado algunos días reponiendo fuerzas,y,con fuerza has entrado en tu blog.Me alegro Lucía.
¿Has visto con que elegancia mueve la cámara Cukor? El ojo lo agracede,tanto,como la lectura del maestro Julián.
Besos y un fuerte abrazo.

cacho de pan dijo...

santo cielo, lucía!
casualidad o suma rapidez!

Noemí Pastor dijo...

Siempre he pensado que esa peli está en la historia de todas nosotras y de nuestras amigas. Un beso, reina.

Lucía dijo...

¡Al fin he vuelto! No os imagináis las ganas que tenía... un susto familiar me ha tenido alejada de aquí, pero ya ha pasado y ha quedado en eso, en un susto; así que ya puedo dedicarme al blog y a todos ustedes como antes.

Besos.

39escalones dijo...

Qué bien tenerte de vuelta, Lucía. Me alegro.
Y qué mejor que con el gran Cukor, qué pedazo de escena. Esa elegancia de la que habla Francisco es precisamente su gran virtud. La discusión te absorbe y asistes sin pensar en la cámara, en el guión, en los movimientos, los planos, etc. Una vez más, lo mejor es cuando no se nota.
Bienvenida de nuevo. Besos

samuel martín dijo...

qué buena reflexión, y servida con el maestro Cukor... las sociedades intentan crear gente a la medida de sus necesidades... sobre la gente que no sigue las consignas en boga, una vez leí una pintada que decía "la gente no es antisocial, la sociedad es antipersonal". Tiene algo de razón, la sociedad no piensa en la persona sino en la sociedad, y en otras sociedades esto es aún más evidente. De todas formas, en este supuesto mundo desarrollado cada vez hay más personas con problemas mentales, psíquicos, provocados por la propia presión social de este mundo. No estamos en un mundo tan bueno como nos pintan los políticos. El mundo va bien para quienes manejan las riquezas, pero las riquezas están no mal repartidas sino retenidas por una minoría insaciable, como el monstruo de las galletas. Un saludo y un abrazo bien fuerte.

Tesa dijo...

Hola, Lucía, pues lo último del texto de Julián Marías que has elegido me pasa a veces.
“…el que no participa del temple propio de su sociedad es una sombra antropológicamente…”

Me siento una sombra cuando no me identifico con el “temple” de mis compatriotas que disfrutan maltratando animales, léase fiesta nacional, cabras tiradas desde un campanario, patos degollados a caballo, galgos ahorcados con saña o aves envenenadas por el plomo que los cazadores va dejando en los humedales.

Tampoco participo del “temple” que se considera que debe tener una española de pro: ni procesiones, ni peineta, ni playas abarrotadas en verano, ni ruidos…. Sería interminable.

Un post muy interesante. Besos, Lucía.

MK dijo...

Que película! hacía siglos que no la recordaba.Que estupendas están.
Me encanta esa respuesta cuando le pregunta "Me queda algo qué sea realmente mío?y la respuesta es "Sí, tu propia bilis"...
huy...como me gustaría estar un día acertada y contestarle esto a quién yo me sé...

Isaac González Toribio dijo...

Ya te echábamos mucho de menos, la verdad. La reflexión de Julián Marías muy interesante. Yo he pensado algunas veces en lo del "temple", que en palabras de hoy viene a ser lo "políticamente correcto".

Y he tomado un actitud: soy un mero espectador de los impulsos de la sociedad en la que vivo, intentando comprender sin juzgar. Y guionista de mi propia obra de teatro, del papel que represento mientras vivo. En eso estoy. Bicos y gracias por la estupenda entrada.

Fernando dijo...

Pero también queda un resquicio para la doma personal del temple, con la adquisición de experiencia sobre todo. Uno puede elegir, hasta cierto punto. El estar en la sombra puede dar cierta distancia y ventaja.
Besos, Lucía.