sábado, 6 de octubre de 2007

Doctrina de los afectos





Rondeau des Indes Galantes. Jean Philippe Rameau.





Teoría estética de la música en el período barroco. Bajo la influencia de la retórica clásica, los teóricos y compositores del barroco tardío sostenían que la música es capaz de despertar una variedad de emociones específicas en el auditor y que además, mediante el empleo de procedimientos o recursos musicales apropiados, el compositor podía suscitar en su audiencia una determinada respuesta emocional involuntaria. A fines del s. XVII se solía organizar movimientos individuales de una obra en torno a una sola emoción. El resultado de esto era la falta de contrastes fuertes y los ritmos repetitivos característicos de la música barroca. Se hicieron varios intentos para sistematizar los efectos emocionales de las distintas escalas y figuras musicales, pero nunca se llegó a un consenso.

Enciclopedia Britannica



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10 comentarios:

SONIA dijo...

Siempre ayudándome a descubrir cosas, gracias, mágnificas las sensaciones que propociona este Rondó.

Un abrazo

39escalones dijo...

Una pieza fabulosa. A mí me encanta la música del Barroco, quizá, dentro de la mal llamada música clásica es mi favorita y estoy totalmente de acuerdo con el texto a cuanto a que es fuente de un torbellino de sensaciones, emociones y evocaciones casi infinita. Además, explota como ninguna música hasta entonces un elemento proveniente de la música popular, la repetición, sin la cual la música hoy en día es inconcebible, a veces para bien, y muchas otras para mal.
Besos

botón dijo...

Estoy segura de que la música tiene esa propiedad, la de despertar emociones. Pero no lo estoy tanto de que en todo el que la escucha despierte emociones de la misma naturaleza.

Un abrazo, Lucía.
Que tengas un domingo feliz

ordet dijo...

Inquieta un poco eso de que se pueden provocar efectos involuntarios a través de la música, aunque es algo muy cierto, he oído hablar de experimentos con sonidos ultrasónicos en un cine en el que al final todo el mundo, sin saber porqué, huyó, y yo mismo una vez sentí algo parecido, capté algo que me sacaba de quicio, debía ser algo subliminal.
A mí la música de Bach me parece una maravilla, y hace poco he podido disfrutar las variaciones goldberg, qué joya. El barroco musical es delicioso, y sin Bach, hay momentos de mi vida que no sé si habría podido soportar. Es un paraíso enmedio de tantos tristes infiernos. Bueno, un saludo, siempre descubro cosas valiosas en tu blog.

Chechu dijo...

Hoy día estamos en una epoca barroca también. Estamos en una epoca de exceso y exageraciones.Saludos

Dédalus dijo...

Precioso el Rondó de Rammeau, Lucía. La música no sólo despierta emociones, creo que puede llegar a tener la fuerza de un coloso y elevarnos por encima de las montañas.

Besos.

MAYA dijo...

Lucía: Antes que nada quiero agradecerte por hacerme llegar a la página de Rolex y poder disfrutar del trabajo de Gregory Colbert. Realmente es una de las maravillas que he conocido a través de tus post. Ahora me estoy maravillando con el Post de Doctrina de los afectos. En mi último viaje a NY pude esta en contacto con la gente de Columbia y pude conocer a Olga Kern, que en muy pocos días estará llegando a mi país a dar un recital. Me gustaría, si puedes que entres a su página y me comentaras que tal te parece su trabajo. Soy amiga de Yo-yo ma y el me recomendó su trabajo, pero me gustaría saber tus comentarios.

Un beso,

Maya

entrenomadas dijo...

SUBLIME PIEZA!!!
Si supieras que me ha despertado unos tontarras con bombo y platillo esta mañana.
Ay, qué gusto descansar con esto.
Besos

MAYA dijo...

Lucía: que pieza para más hermosa! Levanta emociones y muestra la maestría en la orquesta sinfónica con esos contraste de voces que te remueven el alma. Es como escuchar a ángeles y profanos en perfecta unión musica. Y aprovecho para felicitarte por el video que nos regalaste de Gregory Colbert que no paro de ver. Es impresionante.

Un beso,

Maya

Fernando dijo...

Mi debilidad, mi pasión al descubierto. Como sabes, soy barroco hasta la médula, aunque no lo quisiera. No lo puedo evitar.
Yo estoy ahí, soy esa música, ese arte, nada excesivo, aunque esté así estereotipado por los libros de historia.
Gracias, Lucía.