martes, 31 de julio de 2007

Woody Allen en mi barrio

Esta mañana mi consuetudinaria visita al supermercado tornó en insospechada y apasionante aventura fuera del tiempo y del espacio. En esta pequeña ciudad de provincias provinciana en que vivo sucedía un hecho, que siquiera imaginarlo hace años, me hubiese condenado al frenopático. Cierto es que por aquella mi industria familiar, han pasado Gonzalo Suárez, Maqua o Méndez Leite, pero tener aquí, a dos minutos de mi modesta morada, a Woody Allen desata todas mis más bajas pasiones.
Allen está rodando algunas escenas de su última película en Asturias y esta semana estará en Oviedo, donde además tiene dedicada una horrorosa y/o delirante estatua en una céntrica calle, y ahora está filmando en la iglesia de San Julián de los Prados. En esta iglesia, hoy ya sin apenas culto gracias a dios, hice comunión y boda, y siempre que puedo me acerco a sus piedras llenas de humanos misterios.
Respeto que para trabajar se necesita tranquilidad, y por tanto nada tengo que censurar al hecho de que todas las calles de los alrededores de la iglesia estuviesen cortadas por la policía, y no pudiese ver ni la sombra de mi director preferido. Creo que estaban rodando en el interior porque las ventanas del ábside estaban cubiertas por una tela negra y un gran foco colgado de una especie de grúa iluminaba el interior a través de una ventana lateral.
El calor hoy es insoportable así que decidí volver sobre mis pasos al refugio del aire acondicionado de mi supermercado favorito.
A cambio les dejo esta fotografía de la zona posterior desde donde yo pretendía hacer alguna fotografía a los ilustres visitantes de mi barrio.

San Julián es la mayor iglesia prerrománica española y sus pinturas son las que mejor se conservan. Fue construida en el siglo IX por orden del rey Alfonso II. Junto con otros monumentos prerrománicos fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998.
También quede constancia, porque en nuestra existencia todo está indisolublemente relacionado, de la desaparición de otro de los hombres de mi vida, Ingmar Bergman. Y como la parca no descansa ni en verano ni en invierno también se ha llevado a uno más de los grandes, Michelangelo Antonioni .



Tertulia
Luís Buñuel dejó dicho que después de muerto le gustaría salir del sepulcro cada diez años para comprar el periódico, leerlo en el velador de un café y una vez enterado de lo que pasaba por aquí, volver de nuevo a la tumba. Todos tenemos un designio secreto para la eternidad. Unos prefieren la absoluta oscuridad de la nada, conscientes de que si en la otra parte de la tapia existe algo, sin duda, será mucho peor de lo que ofrece este mundo. Algunos señoritos esperan que el cielo sea una prolongación de la finca de caza que poseen en la tierra, en la que ciertos bienaventurados se hayan convertido en venados de catorce puntas y los ángeles en perdices blancas a merced de sus rifles y escopetas. Muchos se conformarían con que el más allá fuera un lugar bueno o malo, pero donde se pudiera aparcar. A otros no les importaría ir al infierno si allí hubiera un garito de jazz y el fuego no licuara el hielo del whisky que uno podría tomar oyendo en directo a Charlie Parker. Por mi parte estaría dispuesto a acelerar el tránsito hacia el otro lado si en algún punto del universo pudiera montar a mi gusto una tertulia con amigos muy escogidos, inteligentes y simpáticos, entre los que, por supuesto, estaría Buñuel. La peña tendría algunas reglas. No se le preguntaría a nadie si estaba vivo o muerto, si había sido ya juzgado, salvado o condenado. Cada contertulio se sentaría a la mesa con la única condición de que se tomara la eternidad con buen humor y mucha calma. Durante cuarenta años he pertenecido a una tertulia de cómicos, periodistas, jueces, pintores y algunos fantasmas. Cada uno traía noticias de su oficio y con ellas se formaba una realidad poliédrica de teatros, tribunales, periódicos, pinturas y fantasías, sin otra esperanza que la de seguir hablando sentados hasta el final de la vida. Sería muy divertido continuar con esta tradición en el otro mundo. Unos llegarían con noticias del paraíso, otros con la experiencia del fuego eterno. La última novedad, llena de glamour, sería siempre la que se produjera cada noche en el espectáculo del infierno, aunque cada diez años se esperaría a que Buñuel regresara de la tierra con el periódico leído. Puesto que en la eternidad el tiempo se comprime en la punta de una aguja, cualquier catástrofe futura ya habría sucedido. Ninguna noticia de sangre o de estupidez acaecida en nuestro planeta tendría allí el menor interés, pero todos los contertulios guardarían silencio cuando Buñuel diera los resultados de las ligas de fútbol.
Manuel Vicent. El País (Subscriptores) (29/07/07)


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14 comentarios:

comopompasdejabon dijo...

Que razón tienes vaya semana llevamos.Creo que conozco la iglesia, pienso que es la misma que yo digo, recoleta, preciosa, allí si se respira el aire del cielo, aunque mi preferida es y sera siempre San Juan de Valdedios.
¡¡¡¡¡Consigue esa fotoooooo !!!!!!
cuelgate del abside, disfrazate de fraile mendicante, de cámara , métete entre las brochas de la maquilladora ufff ¡¡¡seria fantástico!!
Bueno y si no lo consigues al menos tiene el mismo gusto que tu...vaya honor.
Besos bella.

Anónimo dijo...

Pues yo, señorita Lucía, todos los domingos voy a misa. Respeto a Woody Allen, déjeme advertirla que si lo ve, no le ofrezca tortilla de patatas, tengo entendido que no le gustan nada. Fíjese, un señor que sabe tanto de psicología, de cine y de las mujeres, y sale con que no le gusta la tortilla de patatas!


Rouge

Azul caleidoscopio dijo...

Me encanto el texto de Manuel Vincent, no sabia lo de Antonioni.., no habra un lugar cercano donde Woody vaya a tocar el clarinete de improviso?, quizas asi lo veas mas cerca. Un beso.

ribemependros dijo...

hola Lucía, siempre un placer nada ni una película de Woody Allen debería alterar el orden de "la heroica ciudad que dormía la siesta", las películas al desierto de Almeria
besos y gracias

Lucía dijo...

Pompas de Jabón, yo iba preparada para todo, me había puesto el bigote postizo, la gabardina y el sombrero de ala ancha, pero cuando vi tanta autoridad me dije "quieta chiquilla que son muchos, te vas a meter en un lío y luego a ver quien escribe el blog".
Señorita Rouge, le llevaba lasaña en un tupperware. Él se lo pierde.
Azul Caleidoscopio, saldré esta noche hasta un club de jazz que hay aquí cerca.
Ribemependros, así está la ciudad desde hace más de una decada: durmiendo la siesta, con lo cual esto es un tostón sin igual.
Abrazos.

Gwynette dijo...

Sabes que una conocida mía se acercó a Woody, aquí, en Barcelona -su marido hace un papel de camarero en la peli- y ella le dijo: "hablo muy poco de inglés, pero te quiero" y el le respondió: "pues, que no pare" -en inglés, claro!-..a que és monooo !!!

Besitos

Lucía dijo...

Gwynette, es muy tierno.

botón dijo...

ay ay qué excitación, Lucía; Woody a tan solo unos metros!
:)
Me uno al recuerdo de Bergman.

Un beso

HOMERO dijo...

Woody Allen es uno de mis directores y actores preferidos; no se la ha hecho mucha justicia últimamente. Una envidia que lo tengas mas cerca que yo. A ver si te vuelves más intrépida y lo entrevistas. Lucia...anímate...anda...si caes presa me avisas; ya tienes abogado. Un beso. H.

Salamandra dijo...

Estoy pensando que a lo mejor han cerrado la zona para que los políticos locales puedan ver a Allen tranquilamente, o que Allen ha cerrado la zona para que los políticos locales le dejen trabajar, o...

Lucía dijo...

Botón, un poco de nervios sí que tenía, no lo voy a negar.
Homero, gracias por el ofrecimiento, ya me quedo más tranquila.
Salamandra, no quiere que los políticos le molesten, le comprendo.

fgiucich dijo...

El texto de Vicent no tiene desperdicios. Y , de paso, si ves al Woody, dale nuestros saludos. Abrazos.

Entre mareas dijo...

Aunque no hayas visto a Woody Allen, has estado muy cerca y lo que cuenta es la intención y la cercanía.
Es texto sobre las ideales tertulias infernales, el genial.

Un abrazo y a por Woody.

39escalones dijo...

Desgraciadamente, vamos a conseguir poco a poco que Allen no repita en España, como ha hecho con Londres. Por lo que sé, está muy molesto con su paso por Barcelona, hablo del acoso de los medios y la falta de intimidad. Y si al Maestro le irrita algo, no repite, como le pasa con los actores (¿repetirá Pé? ...).
Por otro lado, me apunto con el Maestro Buñuel, pero dejaría el suplemento de Deportes en el "Más Acá": las penurias (y la vida de Beckham) no deben arrastrarse a la otra vida.
Besos de vuelta