Hasta pronto, maravillosa y querida Lhasa.
LHASA. Con toda palabra. The living road. 2003.
"Hoy por hoy, los prestigios de la aventura priman sobre el pensativo coloquio" Gervasio Montenegro De la Academia Argentina de Letras
Hasta pronto, maravillosa y querida Lhasa.
LHASA. Con toda palabra. The living road. 2003.
Durante la Gran Migración de 1914-1918, muchos americanos de las zonas rurales del sur de Estados Unidos emigraron a las zonas industriales del Norte en busca de empleo. Entre las nuevas zonas de concentración de población en las ciudades industriales se encontraba Harlem , Nueva York, punto de convergencia de los afroamericanos de todo el país.
El Renacimiento de Harlem fue la expresión del pensamiento social y cultural afroamericanos que se desarrolló en la nueva comunidad negra formada en el barrio de Harlem. Floreció a principios de 1920 hasta 1940 y encontró su manera de expresarse a través de la cultura: artes visuales, danza, música, teatro, literatura, poesía; historia y política.
En lugar de utilizar medios políticos directos, los artistas, escritores y músicos afroamericanos, emplearon la cultura para luchar por los derechos civiles y por la igualdad. Por primera vez su legado, la pintura y la escritura afroamericanas y la música de jazz, son asimiladas a las principales corrientes culturales del momento. Por entonces también era conocido con el nombre de The New Negro Movement, tomado de la obra del filósofo Alain Locke, The New Negro.
Fue esta una época en la que la comunidad negra oprimida comienza a tener esperanza en su futuro, a expresar y mostrar públicamente con talento y jovialidad la situación en la que se encuentra.
El Renacimiento de Harlem está representado por William H. Johnson, Lois Mailou Jones, Sargent Claude Johnson, Romare Bearden, Jacob Lawrence y Archibald Motley. Al artista Aaron Douglas se le considera el padre del arte afroamericano. Se puede apreciar la influencia de este estilo en artistas como: Carlos Sebree, John Biggers, Hale Woodruff, Beauford Delaney y Ernie Barnes.
Palmer Hayden. Midsummer Night in Harlem, 1938.
Ellis Wilson. Funeral Procession, 1950.
Romare Beardem. Out Chorus, 1979-1980.
Lois Mailou Jones. Absolut Magic.
Vamos con las presentaciones. ¡Señoras y señores: Tomasz Lato, una servidora, Tomasz Kukurba y Jerzy Bawol!
No sé por dónde empezar y qué contaros exactamente del día de ayer porque todavía tengo resaca emocional. Para los tres buenos mozos de la foto solo tengo palabras de elogio, además de hacer gala de una exquisita profesionalidad y de ser unos excelentes músicos, os diré que son encantadores, amables, cariñosos y muy divertidos.
El concierto, como bien me asegurasteis todos vosotros fue un éxito y salió a la perfección.
Lo que más me sorprendió de todo fue la capacidad de improvisación de estos tres músicos, durante el ensayo pude escuchar varios temas que tocaron después en el concierto y me dejaron con la boca abierta porque la interpretación entonces fue totalmente diferente y nueva.
Los que podáis asistir a uno de sus conciertos no lo dudéis ni un segundo, oportunidades no van a faltar, hoy tocan en Zaragoza, el día 10 en San Sebastián, el 12 en Barcelona y el 13 en Alcobendas. Os aseguro que es una experiencia inolvidable.
Ya no puedo escribir más, tengo la cabeza llena de música e imágenes del día de ayer y me veo incapaz de ponerles orden.
He tenido la suerte de escuchar el disco Out of Sight de Kroke; el disco que presentarán en directo el domingo en Oviedo, y me ha desarmado, ha ido derecho, como la flecha del ciego alado, a mi corazón. Su música evoca una infinidad de sensaciones, algunas indescriptibles de lo hermosa que es. No falta el misterio, el romanticismo, la melancolía, la sensualidad, la pasión. He descubierto pinceladas orientales, africanas y españolas que me han sorprendido. Hay temas intimistas que invitan al recogimiento, y otros son desenfadados y animan a levantarse de la butaca y bailar. De remate, Tomasz Kukurba además de tocar la viola como solo él sabe hacerlo, ahora canta, y lo hace utilizando la voz como un instrumento más, modulándola de tal manera que parece una prolongación de la viola.
Si el disco me ha enamorado, así de esta manera, no quiero ni pensar lo que va a ser escucharlos en directo, porque Kroke gana en persona, lo he podido comprobar en el concierto al que asistí hace un par de años. La música resulta mucho más vívida, con infinidad de matices que en el disco quedan ocultos, opacos. Por el contrario en el directo su música brilla, deslumbra y provoca momentos mágicos inolvidables.
No os lo podéis perder, porque si lo hacéis cuando oigáis hablar del concierto al día siguiente os arrepentiréis de no haber ido.
Os dejo con Janitsa, la segunda canción del nuevo disco, es mi tema preferido el que resume la esencia de Kroke.
Oviedo, domingo 8 de noviembre, Auditorio Príncipe Felipe.
Estos días ando un poco liada con la organización del concierto de Kroke, por lo que muy a mi pesar no podré visitaros con la frecuencia que me gustaría. Tampoco actualizaré La calavera… como Dios manda porque, entre que tengo la cabeza a otras cosas y que los nervios me están devorando, no me sale nada digno de ser publicado.
Un achuchón para todas y todos.
05.45 hrs.: Suena el despertador. Me levanto, me ducho y me visto.
06.05 hrs.: Preparo café y una tortilla a la francesa. Me siento a desayunar con Resurrección de Craig Russell delante del plato y la taza.
06.10 hrs.: Leo que María Klee, la ayudante del comisario Fabel visita al psicólogo. No está bien, desde que Vitrenko la apuñalase en Muerte en Hamburgo vive angustiada, tiene ataques de pánico. Pero ella es fuerte, no se permite tener miedo, lo controla, no deja que se manifieste y eso la está perjudicando seriamente. El terapeuta le dice que muestra señales de afenfosfobia. Me quedo pensando qué diablos significa esa palabra y que no me apetece ir hasta la otra punta de la casa a buscar el diccionario. Sigo leyendo, ya lo buscaré más tarde.
06:30 hrs.: Me lavo los dientes.
06.40 hrs.: Salgo a la calle y tomo el autobús.
07.00 hrs. – 15.00 hrs.: Trabajo. (Mucho).
15.10 hrs.: Emprendo el camino de regreso a casa. Voy despacio, estoy cansada.
15.40 hrs.: Llego a casa. Voy directa al diccionario. ¡Maldición! ¡Esa palabra no viene! Enciendo el ordenador. Menos mal que existe san google. Busco y encuentro lo siguiente: se define como un persistente, anormal e injustificado miedo a ser tocado. También se la conoce como hafefobia.
Se trata de una exageración aguda de la tendencia normal de las personas a proteger el propio espacio, se siente como un temor a la contaminación o a la invasión, incluso extendida hacia personas que la persona fóbica conoce bien.
16.15-18.00 hrs.: Consulto el correo y visito a mis amigos blogueros.
18.00 hrs.: Enciendo la tele y el vídeo. Escojo para ver Marnie, la ladrona de Hitchcock. Disfruto de la película como si fuese la primera vez que la veo, hace tantos años que la he visto que apenas recuerdo los detalles.
Marnie se ha visto obligada a casarse con Mark. Se han ido de crucero de viaje de luna de miel. Es la noche de bodas:
Mark: Marnie, acércate, siéntate. (Intenta besarla).
Marnie: ¡No puedo, no puedo, no puedo!
Mark: Marnie, ¿a qué viene eso?. (Ella se escabulle y se encoge en el sofá).
Marnie: No puedo soportarlo Mark. ¡Me moriré! ¡Si me vuelves a tocar, me moriré! (Está muy nerviosa).
Mark: No te preocupes, no se repetirá, pero sal de ese rincón, haz el favor. Dime qué significa todo esto Marnie. ¿Es una manera de decirme que no me encuentras lo suficientemente atractivo?
Marnie: Te advertí que no debías casarte conmigo. Te lo dije. ¿Por qué no dejaste que me fuera?
19.30 hrs. (más o menos): Detengo el vídeo. Tiene afenfosfobia, ¡Marnie tiene afenfosfobia! No es que me alegre, es que estoy sorprendida. Dos veces en el mimo día. No creo que esta palabra se me olvide en la vida. Enciendo el vídeo de nuevo y ya no será hasta el final que (re)descubra qué terrible suceso dejó marcada para siempre a Marnie.
20.30 hrs.: Preparo una salsa de tomate con albahaca y unas farfalle.
21.30-22.30 hrs.: Sigo leyendo el libro de Craig Russell.
23.00 hrs.: Me voy a la cama. Duermo. Sueño con arañas.
Me he embarcado en nuevo proyecto profesional.
Es un sueño hecho realidad.
¡Deseadme suerte!
Pinchad aquí para descubrirlo:
Salí al centro a hacer algunas compras. Delante de una agencia de viajes vi a un pavo real. Miraba atentamente las ofertas del escaparate. Con un rápido movimiento de cabeza me miró. No me llega el presupuesto. Te entiendo, a mí no me da ni para mirar el escaparate. Me acerqué al bordillo exterior de la acera para no pisarle la cola y seguí caminando.
Tenía ganas de leer este libro, conocía tantas buenas reseñas sobre él que ya me daba un poco de vergüenza haberme despistado tanto, como abnegada lectora de novela negra que soy ya no podía retrasar más el momento de empezarlo.
Al haber tantas apostillas en la red no voy a hacer otra al modo tradicional para no aburrir a los distinguidos lectores, por lo que esta entrada va ser sobre algunas de las cosas que más me han gustado de Ojos de agua. Solo hablo de unas pocas , porque el libro me ha gustado de principio a fin pero no es plan de contarlo todo aquí.
Me ha gustado:
-Que el encabezamiento de cada capítulo fuese un sustantivo con sus diferentes acepciones, y que una de ellas tuviese que ver con lo que estaba por acaecer.
-Que algunos personajes dijesen carallo o cosiña, entonces me imaginaba los diálogos con acento gallego y no podía evitar recordar una compañera de clase que era gallega.
-La mala leche que se le pone a Rafael Estévez, el compañero del inspector Caldas, cuando le responden con otra pregunta. A Estévez lo acaban de trasladar desde Zaragoza a Vigo y no acaba de entender el espíritu gallego.
-Que el inspector Leo Caldas encienda un cigarrillo al entablar una conversación, para protegerse de su timidez tras un escudo de humo.
-Que algunas escenas consigan hacerme reír y que otras, como la que interpreta Estévez en un bar de alterne, consigan arrancarme verdaderas carcajadas.
Ya tengo la segunda novela de Domingo Villar sobre el inspector y su ayudante, La playa de los ahogados, me la ha dejado amablemente Lammermoor. Quedé el otro día con ella para ir de compras a la librería de viejo y tomar un café y de paso me trajo el libro, me dijo que si Ojos de agua me había gustado, La playa de los ahogados me iba a gustar mucho más. Can’t wait.
Estoy pensando que hace mucho que no jugamos a nada y que un poco de diversión siempre viene bien. Esta vez el juego no es nada complicado, no os quejéis, simplemente consiste en adivinar de qué pintores son estas manos, mirad si es fácil. ¿Quién es el valiente que se anima primero? Hay tres que son muy conocidos.
Este es uno de esos libros elegidos al azar durante uno de mis paseos por la biblioteca pública, un día de esos en que decido que no me voy a llevar novela negra pero que no sé exactamente qué libro tengo que escoger, por lo que me dejo llevar y el primero que llama mi atención y me convence medianamente se viene conmigo. Azar, casualidad o divina providencia intervienen en este proceso, como igualmente intervienen en la trama de esta novela de la francesa Valérie Tong Cuong, con cuatro personajes principales a los que el mismo día les sucede algo inesperado que cambiará el curso de sus vidas.
Marylou, abnegada madre y secretaria, se dirige en taxi a la oficina. Un atasco de mil demonios va conseguir que llegue tarde al trabajo y que tenga que soportar una vez más los insultos y desprecios de su jefe. Pero Marylou es una mujer con recursos, rápidamente abandona el taxi y corriendo se mete en la primera boca de metro que encuentra, coge el metro por los pelos, se sienta y calcula que con todas las paradas del trayecto aún llega a tiempo. Alivio. Por lo menos momentáneamente, hasta que el vagón se detiene y alguien anuncia por la megafonía que el servicio queda interrumpido hasta nuevo aviso.
Prudence es hermosa, inteligente y ha alcanzado el éxito profesional, es socia de un famoso bufete de abogados, sin embargo vive acomplejada por el color de su piel. Hoy es su día, casualmente su jefa se ha puesto enferma y encomienda a Prudence que haga ella la presentación del caso más importante del despacho. El cliente no queda satisfecho y por segunda vez en el mismo día a Prudence le dan ganas de dimitir.
A Albert le queda ya poco tiempo de vida, tiene setenta y ocho años y recientemente le han diagnosticado una metástasis. Ese día tiene cita con el notario para formalizar su testamento, se lo deja todo a su hermana, su cuñado y su sobrino, a pesar de que nunca se ha llevado bien con ninguno de ellos este será su último acto de generosidad dedicado a la memoria de su madre. A las puertas de la oficina del notario Albert escucha casualmente la conversación entre sus herederos, el corazón le da un vuelco y de repente toda su vida y sus relaciones familiares cobran sentido para él.
Tom, productor de cine y profesor en la facultad, está perdidamente enamorado de Libby, ella es una déspota, pero es tan hermosa y tan brillante, y el amor es tan ciego… Nada más comenzar el trayecto en bicicleta hacia la facultad sufre un accidente que le obliga a regresar a casa de su amada, entonces el velo que le nubla el sentido caerá sin piedad.
Divina providencia es un divertimento, una novela corta para pasar un tarde entretenida, no esperéis florituras ni frases para subrayar. Recomendable para los amantes de los finales felices y un poco peliculeros.
VALÉRIE TONG CUONG. Divina Providencia. Traducción de Teresa Clavel Lledó. Ediciones Salamandra, 2009.
OUT LIKE LAMBS. Sunderland.
Las contraventanas estaban cerradas. Por las rendijas de la madera, el sol proyectaba en el suelo de piedra largas y finas rayas que se quebraban en los ángulos de los muebles y temblaban en el techo. En la mesa, las moscas subían por los vasos usados y zumbaban al ahogarse en los restos de sidra. La luz del día que entraba por la chimenea convertía en terciopelo el hollín del fondo del hogar, y daba un leve matiz azulado a las cenizas frías. Entre la ventana y el hogar, Emma estaba sentada cosiendo: no llevaba toquilla; y Charles vio los hombros desnudos cubiertos de gotitas de sudor.
GUSTAVE FLAUBERT. Madame Bovary. Alianza Editorial.
Este mes de agosto me he dejado contagiar de la indolencia que ha invadido la blogosfera y me he dedicado a viajar de un lado para otro. En primera clase, por supuesto, nada de compañías low cost con restricciones de equipaje que los libros pesan lo suyo, y hasta que no me haga con uno de esos lectores digitales toca cargar con los ocho o nueve kilos de rigor.
El periplo canicular comenzó a lo grande: vuelo directo Oviedo-Nueva York sin parada en Madrid y derecha desde el JFK en yellow cab a casa de Leo Gursky, mi cerrajero preferido. Lo encontré un poco desmejorado, pero después de haber sufrido un infarto eso es algo normal, lo que ya no me pareció tan normal fue su reciente obsesión por morirse sin que nadie se entere y esas cosas tan raras que hace para llamar la atención y que la gente se fije en él. Me da mucha pena, su vida no ha sido fácil: después de perder a su familia durante la II Guerra Mundial emigró a los Estados Unidos, allí se rencontró con el amor de su vida, pero ella pensando que Leo había muerto durante la guerra se había casado con otro hombre, y el hijo de ambos nunca supo que su verdadero padre era Leo. Una historia muy triste como podréis ver.
Después, en Nueva York tomé un vuelo hasta San Francisco, otra vez en primera clase, con copa de champán (no tenían cava) y aperitivos de diseño. Muy amablemente, Pinkerton y Dodd fueron a buscarme al aeropuerto y el traslado hasta el hotel lo hicimos en landó. El cochero se parecía a George Clooney y me hubiese atrevido a entablar conversación con él si no hubiese sido porque mis amigos estaban tan nerviosos que no me dieron un momento de respiro contándome el lío en que se habían metido. Está vez el olfato para los negocios de Pinkerton no había sido precisamente el de un cerdo trufero. Me contaron que habían empeñado hasta la camisa en una delirante subasta por los restos de un naufragio, y que pensaban hacerse de oro haciendo contrabando con el opio que transportaba el barco. A mí todo aquello me olió a chamusquina. Al día siguiente recibí un telegrama del coronel Clay reclamando mi presencia en el viejo continente. Mientras Dodd salía hacia el puerto, para embarcarse rumbo a las islas Midway y recuperar el cargamento del barco naufragado, yo partía hacia el aeropuerto para tomar el primer vuelo con destino Niza, en primera clase, por supuesto.
Continuará…
NICOLE KRAUSS. La historia del amor. Traducción de Ana María de la Fuente. Ediciones Salamandra, 2006.
ROBERT L. STEVENSON. Los traficantes de naufragios. Traducción de Rafael González. Valdemar, 1994.
Estos son los días del retorno, atrás quedan el azul y el verde, vuelven el rojo ladrillo y nuestra otra vida allí donde la dejamos. A nadie le entusiasma el regreso y menos al comisario Jan Fabel, que sabe que además le espera la maldad en estado puro, con insustituibles ingredientes como la muerte y el caos; y eso desanima al más optimista. El verano de Resurrección lo ha pasado con Susanne en la isla de Sylt, en el Mar del Norte. Su hermano regenta allí un hotel y restaurante en lo que era antiguamente una granja frisona, y siempre tiene reservadas unas suites para que puedan utilizarlas sus amigos y familiares.
Parece un buen sitio para pasar las próximas vacaciones, ¿verdad?.
La isla de Sylt, en Frisia del Norte, se extiende casi paralela a la costa en el punto en que el istmo de Alemania pasa a ser Dinamarca. En la actualidad, Sylt está conectada al continente por una delgada franja hecha por el hombre, el Hindenburgdamm, sobre la que una línea ferroviaria traslada a los ricos y famosos de Alemania a la zona del país preferida para pasar las vacaciones. La isla también cuenta con un aeropuerto regional y un servicio regular de ferry que va y viene del continente.
CRAIG RUSSELL. Resurrección. Traducción de Eduardo Hojman. Roca Editorial, 2008.
Fotografía tomada de Passporty.
LA LISTA: LOS PEORES LUGARES DEL MUNDO PARA SER MUJER
UNA VIDA SIN VIOLENCIA PARA MUJERES Y NIÑAS (PDF)
REVOLUTIONARY ASSOCIATION OF THE WOMEN OF AFGHANISTAN
EN LA BOCA DEL LOBO
EL LUNÁTICO
Puedes sonreír. ¿Por qué no?… Todas mis cosas son humorismos… No las interpretéis nunca de otro modo… ¡Oh, la ironía es lo que me mantiene conforme y dichoso!
RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA. El lunático. Cuadernos El Público. Mayo 1988.