lunes, 31 de diciembre de 2007

Howard Schatz

Estudio bajo el agua 2923. Howard Schatz.

 

                                         Feliz zambullida en 2008.

 

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sábado, 29 de diciembre de 2007

El fruto cierto

Clases de Stephen Sondheim en la Guildhall School of Music de Londres sobre un fragmento de Send In The Clowns

 


EL HUERTO

Alguna vez íbamos a comprar una latania o un rosal para el patio de casa. Como el huerto estaba lejos había que ir en coche; y al llegar aparecían tras el portalón los senderos de tierra oscura, los arriates bordeados de geranios, el gran jazminero cubriendo uno de los muros encalados.

Acudía sonriente Francisco el jardinero, y luego su mujer. No tenían hijos, y cuidaban de su huerto y hablaban de él tal si fuera una criatura. A veces hasta bajaban la voz al señalar una planta enfermiza, para que no oyese, ¡la pobre!, cómo se inquietaban por ella.


Ocnos. Luis Cernuda. Seix Barral

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jueves, 27 de diciembre de 2007

La luna de papel, de Andrea Camilleri

Durante estos días festivos me he sentido como la heroína, la salvadora de nuestra querida sociedad; mientras unos disfrutaban de la suculenta cena y otros no, unos se peleaban familiarmente en la sobremesa navideña y otros no; yo permanecía orgullosa, como la mejor de las profesionales, en mi puesto de trabajo. Resumiendo: me tocó, y no fue precisamente el Gordo. Como buena profesional que soy, ¿ya lo había dicho?, ya sabía por ocasiones anteriores que la actividad laboral durante estas fechas es la mínima, por lo que decidida a luchar contra el tedio me llevé conmigo el último libro de Andrea Camilleri, La luna de papel. Así que este post podría haberse titulado Una Navidad con Montalbano porque pasé más tiempo con él que con mi familia. Ahora bien, no quiero que se hagan una imagen equivocada y vayan a pensar que me dedico a leer en el trabajo, no, ya me gustaría... Normalmente los turnos son muy intensos y apenas tengo tiempo para nada más que centrarme en lo que estoy haciendo. Por lo tanto esta fue una ocasión especial y disfruté del libro doblemente; primero porque había poco que hacer y pude leer sin laborables interrupciones; y segundo, porque el derroche de humor y de ironía de Camilleri resultó más generoso que de costumbre haciéndome pasar dos tardes muy, muy divertidas.

Los que ya conocen a Montalbano lo encontrarán aquí más tranquilo, preocupado por la vejez y las consecuencias que ésta puede traer a su trabajo y a su vida: fallos de principiante y olvidos, para los que se impone una original solución. Además la implicación en el caso de dos hermosas y peligrosas mujeres le inquieta considerablemente hasta el punto de sentirse culpable y no discutir por teléfono con Livia, su novia.

Y no puedo dejar de mencionar a Catarella, el torpe de Catarella, que en este relato hace gala de unas dotes para la informática que ya quisieran muchos .

Con la familia o con los amigos, en el hogar o en el trabajo, disfrutarán, se lo aseguro.

 

Una vez cuando era pequeño, su padre, para gastarle una broma, le dijo que la luna del cielo estaba hecha de papel. Y él, que siempre confiaba en lo que le decía su padre, se lo creyó.

 

La luna de papel. Andrea Camilleri. Ediciones Salamandra.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Goodbye Oscar Peterson

Goodbye. Oscar Peterson, piano; Ray Brown, bajo; Ed Thigpen, batería.


Solo y contigo, más grande,

más solo que el dios que un día

creíste dios cuando niño.


 

I. El ejemplo. EL CREADOR SIN ESCAPE. Juan Ramón Jiménez. Obras, VISOR LIBROS.

domingo, 23 de diciembre de 2007

Navidad

 

 

La verdad es que no conseguía conciliar el sueño, de modo que empecé a preguntarme qué me regalaría Papá Noel. Deseaba un cuchillo con mango de nácar. Y una caja grande de rompecabezas. Y un sombrero de vaquero con su correspondiente lazo a juego. Y un rifle BB para disparar a los gorriones. (Años después, tuve una carabina BB y maté con ella un sinsonte y una perdiz, y nunca he podido olvidar la pena, la angustia y la tristeza que sentí; jamás he vuelto a matar animal alguno y siempre que pesqué un pez lo volví a echar al agua.) Y también quería una caja de lápices de colores. Y, más que ninguna otra cosa, una radio, aunque sabía que eso era imposible: no conocía ni diez personas que tuviesen radio. Recuerden que estábamos en plena Depresión y en el Profundo Sur no abundaban precisamente las casas que tuvieran radio o frigorífico.

Una Navidad. Truman Capote.

 

Fotografía: Bookish Christmas trees. Macinate. Flickr.

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viernes, 21 de diciembre de 2007

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami

 

Las lágrimas goteaban produciendo ruido, una tras otra, en el círculo blanco del claro de luna y eran absorbidas por él. Las lágrimas, mientras caían, se bañaban en la luz de la luna y brillaban hermosas como un cristal. Y he visto que mi sombra también derramaba lágrimas. Incluso se veía, nítida, la sombra de las lágrimas. Señor pájaro-que-da-cuerda, ¿has visto alguna vez la sombra de una lágrima? La sombra de las lágrimas no es una sombra cualquiera. Es muy distinta. Viene de un mundo lejano especialmente para nuestros corazones. O tal vez no. Quizá las lágrimas que derrame la sombra son las auténticas y las que derramo yo son sólo la sombra.

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. Haruki Murakami. Tusquets Editores.

 

[...] se puede decir que en la literatura de Murakami -por debajo de esa superficialidad llena de referencias poperas- lo que ha ido emergiendo, cada vez con más fuerza, es una corriente subterránea de gran potencia, un cúmulo de olas de lenguaje dinamizadas por un ritmo hipnótico que nos obliga, con su flujo incesante, a salir de la realidad cotidiana y a penetrar en esas grutas y en esos paisajes interiores que son el lugar en el que siempre se ha manifestado con mayor energía el genio literario japonés.

Revista Esquire. Número 1. Octubre 2007.

 

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miércoles, 19 de diciembre de 2007

Árbol

 

En días preestablecidos, Cósimo y Gian del Brughi se daban cita sobre un determinado árbol, se intercambiaban el libro y se separaban, ya que el bosque estaba siempre batido por los esbirros. Esto tan simple era muy peligroso para ambos; incluso para mi hermano, que desde luego no habría podido justificar su amistad con aquel criminal. Pero a Gian dei Brughi le había pillado tal furia de lectura que devoraba novela tras novela y, al estar todo el día escondido leyendo, en un día liquidaba unos tomos que mi hermano había empleado una semana en leer, y entonces no había manera, quería otro, y si no era el día establecido se lanzaba por los campos en busca de Cósimo, asustando a las familias en los caseríos y arrastrando detrás suyo a toda la fuerza pública de Ombrosa.

 

 El barón rampante. Italo Calvino.

 

Ilustración: El árbol de los libros. Vladstudio.

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lunes, 17 de diciembre de 2007

Jean-Jacques Sempé

Misterios insondables

 

Silencio

Buenas noches

Jean-Jacques Sempé

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sábado, 15 de diciembre de 2007

Éxtasis


[Sin fecha, hacia 1964]

El éxtasis intelectual al que he tenido acceso desde la primera infancia. Pero el éxtasis es el éxtasis.

El "deseo" intelectual es como el deseo sexual.

...

6.085 ejemplares se han vendido de Contra la interpretación
1.915 ejemplares quedan de la primera edición

...

[George] Balanchine, el último genio de la modernidad.


Diario. Susan Sontag. Traducción de Aurelio Major. GRANTA.

Who cares? George Gershwin. Bailarina, Simone Clarke. Coreografía de George Balanchine.

viernes, 14 de diciembre de 2007

Los cuadernos de Seurat

Exposición Georges Seurat: los dibujos, en el Museo de Arte Moderno, MOMA, de Nueva York, hasta el 7 de enero de 2.008.

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jueves, 13 de diciembre de 2007

Descoser la patrona

 

 

Lucía se empeñó en perseguirnos de tal manera que nos vimos obligados a huir. Era una chica musculosa, extraordinariamente alta para ser italiana. Olía siempre a aceite, a freiduría, y dirigía una banda de delincuentes juveniles, muchachos y muchachas desplazados, que se habían asentado en el Norte para realizar su campaña veneciana. Algunos de ellos resultaban simpáticos y agradables, aunque vendiesen cigarrillos que contenían más heno que tabaco y no perdiesen la oportunidad de estafar al primero que solicitase cambio de su moneda extranjera. Nuestro contacto con Lucía comenzó un día en la plaza de San Marcos. Se acercó a nosotros y nos pidió un cigarrillo. D., cuyo corazón ignora que nosotros marcamos el valor del oro, le regaló un paquete entero de Chesterfield. Nunca había visto, a partir de entonces, una mayor identificación entre dos seres. Al principio, la cosa resultó agradable; Lucía nos acompañaba a dondequiera que fuésemos y nos hacía partícipes de su sabiduría local y de su protección. Pero, con frecuencia, nos encontrábamos envueltos en situaciones violentas; entre otras cosas, nos veíamos expulsados de todas las tiendas elegantes, debido al tremendo regateo que la muchacha entablaba con los propietarios; por otra parte, se mostraba en exceso celosa de nuestra amistad y nos resultaba prácticamente imposible entablar relaciones con ninguna otra persona; en cierta ocasión, nos encontramos en la plaza con una joven inofensiva y respetable, que desde Milán había viajado con nosotros en el mismo vagón.

-¡Atención! -gritó Lucía con su voz ronca y potente. -¡Atención!

E inmediatamente pretendió convencernos de que la pobre chica era una mujer de pasado infame y de futuro vergonzoso. Otro día, D. regaló un reloj de un dólar a unos de los chicos de la banda que se había encaprichado con el objeto. Lucía se puso furiosa. Al día siguiente, nos dimos cuenta de que el reloj colgaba de su cuello por una cuerda; nos informó que su compañero había tenido que salir la noche anterior hacia Trieste.

Lucía tenía costumbre de aparecer en nuestro hotel siempre que le daba la gana (nosotros nunca logramos averiguar dónde vivía); a pesar de sus dieciséis años, se aposentaba en nuestra habitación y se bebía ella sola una botella de Strega, fumaba todos los cigarrillos que tenía a mano y después se dormía profundamente. Cuando estaba dormida su cara adoptaba una expresión infantil. Pero cierto día, que prefiero no recordar, el conserje la detuvo en el vestíbulo y la informó de que no podía subir más a nuestra habitación. Era, dijo, un escándalo intolerable, Lucía reunió a una docena de sus más leales y brutos camaradas y estableció un cerco al hotel que, para romperlo, fue necesario acudir a la ayuda de los carabinieri.

 

 

A Europa. Color local. Truman capote. Editorial La botella errante.

Fotografía de Truman Capote perteneciente al New York Times.

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martes, 11 de diciembre de 2007

Una casa, un sueño

 

Esta casa ha sido diseñada por el arquitecto Gianni Botsford para su padre, quien tiene 16.000 libros en su biblioteca.

La casa está en Cahuita, Costa Rica.

Visto en Bibliophile Bullpen.

domingo, 9 de diciembre de 2007

viernes, 7 de diciembre de 2007

Sonia Fides

 

 

Las ojeras eran un nido en el que los náufragos esperaban turno para columpiarse

Ni siquiera entonces tengo nada contra la vida.

Anne Sexton.

He puesto en venta mi antiguo cuerpo.

Han tenido que inaugurar una nueva sección en el periódico

ya que mi sombra ocupaba demasiados renglones

para un anuncio estándar

y las ojeras eran un nido en el que los náufragos

esperaban turno para columpiarse.

Ahora la transacción está cerrada,

y deseo estar quieta,

ser una mujer desnuda y poder vivir en cualquier cuadro

de Lucien Freud.

Me he desnudado tan pocas veces,

al menos de alma para adentro,

que la madrugada trae consigo un calor insospechado, una trampa.

He llamado por teléfono y me he definido como silueta

pero no soy más que una línea recta que viaja en

coches de alquiler.

Es curioso lo barato que sale mentir en medio de la noche.

Se trata de inversión mínima

aunque imprescindible para salvarse de uno mismo

porque sin elegancia,

la vida no es más que una muerte disfrazada de ruido.

 

Pueden disfrutar de la poesía de Sonia Fides en Mademoiselle joue avec son revolver.

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miércoles, 5 de diciembre de 2007

Ojo de dragón, de Andy Oakes

Para el inspector jefe Sun Piao este caso no empieza bien, en la misma escena del crimen comienzan los problemas para él. A las orillas del río Huangpun aparecen ocho cuerpos mutilados y unidos por pesadas cadenas; el forense se niega a examinar los cuerpos; ningún hospital quiere hacerse cargo de ellos; además la presencia del presidente del distrito urbano y del representante del comité del barrio tampoco ayuda, sobre todo cuando Piao insinúa que el Partido puede estar implicado en los asesinatos y estos le amenazan con la intervención en el caso de importantes camaradas del Partido.

Pero no teman, Piao es un hombre de recursos y no se arredra ante nada. Los cuerpos, custodiados por dos policías de confianza, son trasladados en una furgoneta a un almacén perteneciente al primo del inspector. El reconocimiento de los cuerpos lo realiza un joven estudiante de ginecología, hermano del ayudante de Piao; en un caso así un médico es un médico, la especialidad importa poco. A pesar de las mutilaciones el joven estudiante averigua ciertas cosas que pueden ser útiles en la investigación: la primera y más evidente, son siete hombres y una mujer; la segunda, dos de los hombres son eurasiáticos, probablemente estadounidenses.

Ojo de dragón es la primera novela de Andy Oakes y ha sido galardonada con el Premio Europeo de Crimen y Misterio 2.004. La segunda, El primer ciudadano, acaba de ser editada también por Alianza Editorial.

 

Barbara echó atrás la cabeza y se rió. A Piao la risa le recordó el sonido que hace el agua al caer sobre guijarros.

-Es la primera vez que la oigo reír.

-Es la primera vez que río en mucho tiempo. Suelo reírme mucho. Supongo que últimamente no tengo mucho de que reírme.

Las palabras, Piao las conocía... aquellos sentimientos, también los conocía.

-Reír puede ser más difícil que llorar. Reír es hacerse un poco cargo de lo que Dios tenía en mente cuando creó el mundo.

La mano de Barbara estaba una vez más en el hombro de él. Piao deseó que nunca la dejase.

-Eso es hermoso. Muy bello. ¿Dónde lo oyó? ¿Es de Confucio?

-No, no es de Confucio. Lo leí en un antiguo libro americano. Creo que se llamaba el Reader's Digest.

Ella se volvió a reír. Piao se abrió paso con el coche hacia la calle Jinling, saboreando la risa de ella, pero sin idea de por qué se había producido. Era cierto. Los estadounidenses podían ser personas muy complicadas.

 

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lunes, 3 de diciembre de 2007

Hermosa frivolidad

Fotografía tomada en el Santuario Gozanoishi, orilla norte del lago Tazawa. Japón.

Abrigo de Christian Lacroix.

Fotografía tomada en Tsurunoyu Onsen. Japón.

Abrigo de Giambattista Valli.

 

Pueden ver más fotografías en The New York Times.

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domingo, 2 de diciembre de 2007

Beirut Band

 

Todos los vídeos del último trabajo de Beirut fueron filmados en Brooklyn en septiembre de 2.007 y se pueden ver íntegramente en The flying club cup. Mi preferido es éste, el de Nantes.

 

Esta banda procede de Santa Fe, Nuevo México. Debutó hace un par de años y hace unos meses editó su segundo largo, The flying club cup (Popstock!), sorprendente ejercicio de estilo sobre folklore balcánico compuesto por un joven anglosajón fascinado con Europa. Zach Condon es Beirut, póster boy del indie yanqui que no escribe sobre lo mal que le tratan sus padres, sino sobre atardecer en Dubrovnik. "Dejé el colegio y fui a Europa", recuerda. "Me quedé en París, donde descubrí la música balcánica. Volví a mi casa y decidí que aquello era lo que quería hacer".

EL País.  25 de noviembre de 2.007. Seguir leyendo.

 

Beirut Band

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